problemas de conducta

El niño no cuenta con todos los recursos expresivos para manifestar sus malestares, necesidades o carencias afectivas y es precisamente a través de rabietas o comportamientos inadecuados que logra ser visto y atendido

Detrás de la conducta inadecuada de un niño, se esconde un bloqueo o desconcierto emocional. A través de rabietas o desobediencia, los pequeños descargan el malestar en el que se encuentran o manifiestan necesidades afectivas que no están siendo atendidas. Estas demostraciones suelen incomodar a los padres o adultos cuidadores, sobretodo si suceden en público.

¿Qué hacer?  

Cuando se dan estos eventos, se tiende a regañar o castigar a los hijos, sin antes considerar lo que puede estarles ocurriendo; y cuando las conductas se vuelven repetitivas en el tiempo, se produce el fenómeno de indefensión aprendida, en el que los cuidadores sienten frustración porque han probado varias alternativas sin lograr nada y no encuentran solución factible.

Nuestra experiencia nos ha enseñado que un niño híper castigado, no lleva a un desenlace positivo.  Es necesario entender en principio, que el niño no cuenta con todos los recursos expresivos para manifestar su malestar, necesidades o carencias afectivas y es precisamente a través de estos comportamientos que logra ser atendido y visto.

La tarea fundamental como padres es enseñar a comprender y gestionar las emociones, los niños necesitan entender qué les sucede para poder pedir aquello que requieren. Educar a los pequeños en la inteligencia emocional es fundamental para su desarrollo cognitivo y psicosocial. Es importante no reprender, sino demostrar interés en solucionar juntos lo que ocurre. Te recomendamos realizar preguntas, tales como: ¿estás triste o enfadado? ¿te duele algo? ¿qué te hace sentir enfado? ¿qué quieres hacer?; las mismas te ayudarán a encauzar la situación para dilucidar el problema. Al momento de identificar la causa del disgusto, debes empezar a proporcionarle herramientas para manejar sus emociones.

Estos son los consejos que necesitas para fortalecer su carácter y que sean emocionalmente fuertes:

  • Da el ejemplo: Los padres son referencia para sus hijos. Trabaja el autoconocimiento y revisa si tienes una buena gestión de tus emociones.
  • Ayúdalo a reconocer sus emociones: Acompáñalo en el reconocimiento y aceptación de sus emociones básicas, es necesario darle la importancia que merecen.
  • Dale nombre a lo que siente: Comienza ayudándolo a describir lo que siente para luego darle un nombre, tristeza, alegría, enfado, asco, entre otros.
  • Trabaja la empatía: Invítalo a reconocer las emociones de los demás.
  • Mantén una buena comunicación: Realiza preguntas sobre sus actividades diarias y motiva a tu hijo a identificar, por ejemplo, en las que se sintió alegre.
  • Promueve la escucha activa: Explica la importancia de escucharse a uno mismo y al otro para entender lo que está sucediendo.

En Semillitas creemos que la mejor forma de desarrollar la inteligencia emocional de los niños, es a través del amor, en un ambiente que les brinde seguridad, en el que la escuela y la familia trabajen juntas para favorecer día a día el desarrollo de sus capacidades cognitivas, psico-sociales, afectivas, personales, lingüísticas, artísticas, espirituales y físicas. ¿Quieres que recorramos este camino juntos? Contáctanos.

 

Leave Your Reply