El Maestro, La Empatía y La Enseñanza

La empatía del maestro es vital para la enseñanza, ya que además de motivar los conocimientos académicos, favorece el desarrollo emocional y social de sus estudiantes, factores determinantes para su desenvolvimiento en la sociedad

 

En la actualidad el término empatía ha tomado una connotación de relevancia en cuanto al desarrollo emocional de las personas y a veces se refieren a ella sin saber lo que realmente representa en las relaciones humanas. Ser empático es tener la capacidad de ponerse en lugar del otro, en una situación determinada. Cuando se es capaz de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona que está cerca,  se puede abordar cualquier circunstancia pensando o mejor dicho, sabiendo o sintiendo lo que el otro puede estar viviendo en un momento específico. 

Esta característica juega un papel muy importante en la relación maestro-alumno, ya que los procesos de enseñanza y de aprendizaje se desarrollan satisfactoriamente cuando el docente puede ver cualquier situación que lleve a los estudiantes a la aprehensión de un conocimiento,  sin causarles ningún trauma o trance desagradable, sino por el contrario llegar al dominio de éste sintiendo satisfacción del resultado obtenido. 

Crear un entorno emocionalmente agradable para el aprendizaje, basados en una interacción positiva maestro-alumno, es más relevante que los materiales usados para una actividad o un lindo salón de clases, aunque esto, no deja de tener importancia y contribuye a que los chicos se sientan atraídos por el ambiente que su docente ha preparado para ellos.

Los maestros empáticos son de gran importancia en la enseñanza de los pequeños, ya que los  motivan y les ayudan a mejorar sus competencias académicas, y además favorecen en gran medida el desarrollo social y emocional de los mismos. Estos son algunos de los beneficios que un docente emocionalmente comprometido puede traer a los alumnos:

  1. Facilita el aprendizaje porque se compromete con las necesidades de sus estudiantes.
  2. Potencia las ganas de aprender y motiva el estudio, a través del conocimiento de las capacidades e intereses de sus alumnos.
  3. Ayuda a desarrollar la autoestima, a creer en sí mismo. Un docente empático cree en las capacidades sin límites de sus alumnos y los motiva a alcanzar su máximo potencial.
  4. Fomenta el desarrollo de una buena imagen frente a sus compañeros, a través del respeto de sus características físicas y emocionales por igual. No juzga, conoce, aprecia, valora y resalta las diferencias individuales.
  5. Promueve a establecer metas, a luchar por superarse y conseguir objetivos. Cree en sus capacidades porque las conoce de primera mano.
  6. Fomenta el aprendizaje no memorístico sino por la satisfacción de obtener nuevos conocimientos. 

Un profesor empático es determinante en la formación de las personas que se incorporarán exitosamente a la sociedad y como estrategias válidas para lograr estos aciertos, el maestro  debe conocer los nombres de cada alumno, conocer algunos detalles importantes de su actuación dentro y fuera de la clase, como por ejemplo: sus actividades favoritas, el tipo de música que más les agrada, sus inquietudes familiares,  ya que esto genera en los individuos una sensación de bienestar que les hace sentir que son valiosos. 

En nuestro Jardín contamos con un personal docente altamente capacitado, cálido y empático, que aman su labor y disfrutan cada día cultivar niños felices. Conoce nuestro talento humano.

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